Correr NO es la mejor manera de estar en forma

Muchos corren por las razones equivocadas.

La mayoría lo hace porque se piensa que es necesario para quemar calorías, bajar de peso, obtener una mejor salud y condición física.

Lo más preocupante es que bastantes lo practican a pesar de que no lo disfrutan.

Yo era uno de ellos.

Cuando terminé mi primer y último medio maratón, ya había tenido suficiente. Correr por 2 horas a un paso constante no me brindaba la satisfacción suficiente ni el reto para seguir practicándolo— pero esto es totalmente personal.

En realidad, correr es una forma de ejercicio sobrevalorada cuyos beneficios no sobrepasan su popularidad.

En tan solo las últimas dos décadas, el número de participantes de carreras se cuadriplicó de 5 millones en 1990 a casi 20 millones en el 2013 (10).

Esto puede estar haciendo más daño que ayuda.

¿Correr te lastima?

Visualiza cada asiento del siguiente estadio ocupado por un corredor.

estadioAhora imagina que cada uno de ellos tiene una o más lesiones.

Tal imagen no está tan alejada de la realidad.

De los 50,000 participantes del maratón de Nueva York del 2013, se estima que 25,000 terminarán lesionados antes de que se repita el evento este año.

Resulta que alrededor del 51% de los corredores de largas distancias (>5 km) presentarán una lesión en el transcurso de un año (1,2,3,4,5,6).

Y de éstas lesiones, entre el 50 y 75% son por sobreuso debido a la constante repetición del mismo movimiento (1). Es decir, correr, correr y correr un poco más.

No es de sorprender que los factores asociados con una lesión son correr más kilómetros por semana, más veces por semana y participar en más carreras por año (2).

Y la probabilidad de que vuelvas a presentar la misma lesión puede llegar a alcanzar un 70% (1).

Como puedes ver, correr es muy duro en las articulaciones. Cada paso que das resulta en una fuerza de impacto de 2-3 veces tu peso corporal (11). Ahora multiplica esta fuerza por 10,000 impactos en una corrida típica de 60 minutos y tienes una receta para el desastre.

Esta fuerza de impacto se ha identificado como un potencial factor en lesiones como fracturas por estrés, ruptura de cartílago, dolor en espinillas, dolor de espalda baja y osteoartritis (11).

Correr no es tan seguro como parece.

Si necesitas un punto de comparación, la tasa de lesiones de correr largas distancias es aproximadamente 2.5-12.1 lesiones por cada 1,000 horas de practicarlo (1).

Por el otro lado, el levantamiento con pesas ocasiona alrededor de 3.3 lesiones por cada 1000 horas de participación (7).

A su vez, el entrenamiento con pesas genera 0.035-4 lesiones por cada mil horas de entrenamiento (8,9).

Actividad Lesiones por cada 1,000 horas de participación
Correr 2.5-12.1
Levantamiento con pesas (olímpico) 3.3
Entrenamiento con pesas 0.035-4

La cosa es que correr es un deporte y hay riesgos involucrados. Es normal e incluso esperado.

El problema es que se ve como una actividad para obtener una salud óptima y un cuerpo estético cuando está lejos de otorgarte eso.

No me refiero a correr de vez en cuando, me refiero a correr cada semana de cada mes de cada año por varios años.

Y esto son solamente las lesiones, ¿qué le pasa a tu salud globalmente cuando se corre por un tiempo prolongado?

¿Correr te mata lentamente?

Es obvio que el ejercicio aeróbico tiene beneficios como aumentar tu resistencia cardiorrespiratoria, incrementar tu gasto cardíaco y tu densidad capilar (12).

A su vez, estos beneficios proveen un mejor flujo sanguíneo a los tejidos blandos para ayudarte en la recuperación de otras actividades (13).

También disminuye la presión arterial, mejora el control glucémico y la sensibilidad a insulina (14,15).

Entonces, ¿si trotar un poco de vez en cuando es bueno, entonces más es mejor que no?

No necesariamente.

Muchas veces se cruza la línea entre suficiente y excesivo ejercicio. Especialmente en el caso de maratonistas y triatletas.

Lo que empieza como 5 kilómetros semanales, se convierten en 10, luego 20, después 35 y en algunos casos termina en 60-70 kilómetros.

El problema empieza cuando se corre más y más y más, y se hace peor cuando es la ÚNICA actividad física que se practica.

Antes que nada, va a ser casi imposible que construyas algo de masa muscular sin el entrenamiento con pesas. Incluso es muy probable que no puedas mantener el músculo que tienes y pierdas parte de él.

Como he escrito anteriormente, tener músculo es extremadamente importante. No solo por estética sino por salud al largo plazo.

Así mismo, es difícil recuperarse cuando se corren largas distancias muy seguido.

Se ha observado que aquellos que corren más kilómetros por semana y/o participan en más carreras por año tienen niveles más elevados de cortisol (16).

Y hay evidencia indicando que esto puede predisponer a enfermedad cardiovascular, úlceras estomacales, disminución en inmunidad y depresión (16,17).

Por ejemplo, un estudio encontró que corredores de larga distancia son más susceptibles a infecciones respiratorias (18).

También presentan una menor densidad ósea y una pérdida ósea acelerada. Es decir, tienen menos hueso y lo pierden más rápido (24). Esto incrementa el riesgo de osteoporosis, en especial en mujeres.

Otro estudio sugirió que maratonistas con al menos 9 años de experiencia tienen una mayor probabilidad de sufrir de ateroesclerosis y daño al miocardio (músculo del corazón) (19,20).

Sin embargo, solo se presentaron 59 casos de paro cardiorrespiratorio (49 fatales) durante maratones y medio maratones del 2000 al 2010. Lo cual es bajo comparado con otros deportes (21).

Aún así, las reducciones en la tasa mortalidad por correr parecen desaparecer cuando se hace excesivamente (≥32km/semana, ≥4 veces por semana) y su probabilidad de muerte no es muy diferente de aquellos que no corren en lo absoluto (22,23).

Esto no quiere decir correr sea malo en sí. Obviamente una corrida esporádica por aquí y por allá no te matará, e incluso te dará algunos beneficios.

Pero, y repito, el problema surge cuando es la única actividad física que se practica y se hace peor cuando se hace excesivamente.

¿Y tú, por qué corres?

Si tu meta es una salud óptima, no es necesario. Una corrida de vez en cuando no te matará, pero abusar de ello puede alejarte de lo que realmente deseas. Obtendrías mejores resultados caminando mucho y practicando entrenamiento con pesas 2-3 veces por semana.

Si quieres mejorar tu condición física, correr no es la única opción. Puedes agregarle variedad a tu rutina al incorporar otros métodos o variar la manera en la que corres.

Si quieres quemar grasa, correr no es la mejor forma de lograrlo. Hay muchas otras mejores opciones. (Si quieres saber porqué puedes leer ÉSTE y ÉSTE artículo).

Y si tu meta es aumentar masa muscular sin incrementar tu porcentaje de grasa corporal, correr puede estar desviándote de ese camino. (Lo discutí a fondo en ÉSTE artículo).

Si odias correr, claramente no tienes que hacerlo.

Obviamente puede formar parte de un buen programa de entrenamiento, pero no debes de darle tanto énfasis si tu meta es alguna de las anteriores.

Pero si corres porque lo disfrutas, esa es otra historia. Nada te va a convencer que dejes de hacerlo.

Recuerdo que mi mamá describió correr como comerse un pedazo de chocolate.

Lleva corriendo por más de 30 años y no le veo motivos para dejar de hacerlo. Mientras que no comparto su pasión por correr, la entiendo.

Es como querer convencer a un torero o a un practicante de deportes extremos que deje de hacer lo que más ama porque pone en riesgo su vida. Por más que quieras, no vas a lograrlo.

Así que si disfrutas correr y te gusta el físico típico de un corredor, no te detengas.

Cualquier cosa es mejor a estar sentado todo el día.

Aún así, es importante reconocer los riesgos. Si vas a correr por muchos años, debes de hacer todo lo posible por mantenerte saludable y libre de lesiones.

Pero de eso hablaremos en la parte II de éste artículo.

¿Cuáles son tus opiniones sobre correr? ¿Lo disfrutas? Cuéntanos tu experiencia en los comentarios.

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  1. Mechelen, W. van. (1992). Running Injuries: A Review of the Epidemiological Literature Running Injuries. Sports Medicine, 14(5), 320–335.
  2. Van Gent, R. N., Siem, D., van Middelkoop, M., van Os, a G., Bierma-Zeinstra, S. M. a, & Koes, B. W. (2007). Incidence and determinants of lower extremity running injuries in long distance runners: a systematic review. British Journal of Sports Medicine, 41(8), 469–80;
  3. Jacobs SJ, Berson BL.  Injuries to runners: a study of entrants to a 10,000 meter race.  Am J Sports Med.  1978;6(2):40-50.
  4. Walter, S. D., Hart, L. E., McIntosh, J. M., & Sutton, J. R. (1989). The Ontario cohort study of running-related injuries. Archives of Internal Medicine, 149(11), 2561–4.
  5. Marti, B., Vader, J. P., Minder, C. E., & Abelin, T. (n.d.). On the epidemiology of running injuries. The 1984 Bern Grand-Prix study. The American Journal of Sports Medicine, 16(3), 285–94.
  6. Macera, C. A., Pate, R. R., Powell, K. E., Jackson, K. L., Kendrick, J. S., & Craven, T. E. (1989). Predicting lower-extremity injuries among habitual runners. Archives of Internal Medicine, 149(11), 2565–8.
  7. Calhoon, G., & Fry, a C. (1999). Injury rates and profiles of elite competitive weightlifters. Journal of Athletic Training, 34(3), 232–8.
  8. Hamill, B. P. (1994). Relative Safety of Weightlifting and Weight Training. The Journal of Strength and Conditioning Research, 8(1), 53.
  9. Requa, R. K., DeAvilla, L. N., & Garrick, J. G. (n.d.). Injuries in recreational adult fitness activities. The American Journal of Sports Medicine, 21(3), 461–7.
  10. http://www.runningusa.org/statistics
  11. Yingling, V. R., Yack, H. J., & White, S. C. (1996). The Effect of Rearfoot Motion on Attenuation of the Impulse Wave at Impact During Running, 313–325.
  12. Shono N, Urata H, Saltin B et al. Effects of low intensity aerobic training on skeletal muscle capillary and blood lipoprotein profiles. J Atheroscler.Thromb. 2002;9:78-85.
  13. Tomlin, D. L., & Wenger, H. A. (2001). The Relationship Between Aerobic Fitness and Recovery from High Intensity Intermittent Exercise. Sports Medicine, 31(1), 1–11.
  14. Pescatello LS, Franklin BA, Fagard R, Farquhar WB, Kelley GA, Ray CA. American College ofSports Medicine position stand. Exercise and hypertension. Med.Sci.Sports Exerc. 2004;36:533-53.
  15. Albright A, Franz M, Hornsby G et al. Exercise and type 2 diabetes. Medicine and Science in Sports and Exercise 2000;32:1345-60.
  16. From Skoluda, N., Dettenborn, L., Stalder, T., & Kirschbaum, C. (2012). Elevated hair cortisol concentrations in endurance athletes. Psychoneuroendocrinology, 37(5), 611–7.
  17. Sholter DE, Armstrong PW. Adverse effects of corticosteroids on the cardiovascular system. Can J Cardiol. 2000; 16: 505-511
  18. Nieman, D.C. (1995). Upper respiratory tract infections and exercise. Thorax, 1229–1231.
  19. Möhlenkamp, S., Lehmann, N., Breuckmann, F., Bröcker-Preuss, M., Nassenstein, K., Halle, M., Erbel, R. (2008). Running: the risk of coronary events : Prevalence and prognostic relevance of coronary atherosclerosis in marathon runners. European Heart Journal, 29(15), 1903–10.
  20. O’Keefe, J. H. et al (2014). Increased Coronary Artery Plaque Volume Among Male Marathon Runners. The Journal of Missouri State Medical Association, 111(2).
  21. Kim, J. H., Malhotra, R., Chiampas, G., d’Hemecourt, P., Troyanos, C., Cianca, J., … Baggish, A. L. (2012). Cardiac arrest during long-distance running races. The New England Journal of Medicine, 366(2), 130–40.
  22. Schnohr, P., Marott, J. L., Lange, P., & Jensen, G. B. (2013). Longevity in male and female joggers: the Copenhagen City Heart Study. American Journal of Epidemiology, 177(7), 683–9.
  23. O’Keefe, J. H., Schnohr, P., & Lavie, C. J. (2013). The dose of running that best confers longevity. Heart (British Cardiac Society), 99(8), 588–90.
  24. Hetland, M. L., Haarbo, J., & Christiansen, C. (1993). Low bone mass and high bone turnover in male long distance runners. The Journal of Clinical Endocrinology and Metabolism, 77(3), 770–5.

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¿Qué es primero? ¿Cardio o pesas?

Queremos todo ya. 

Quiero six-pack abs, levantar una tonelada en el peso muerto, pararme de manos, correr un Iron Man y jugar en el próximo Mundial.

Tristemente no podemos obtenerlo todo al instante… al menos cuando estamos hablamos de cardio y pesas.

No puedes obtener tu máximo potencial en el levantamiento de pesas y al mismo tiempo ser un maratonista.

Pasar mucho tiempo corriendo va a interferir con tus ganancias de fuerza y masa muscular, así como pasártela levantando cosas pesadas va a interferir con tus mejorías en condición aeróbica.

Sé que no todos quieren ser un powerlifter profesional o ganar el maratón de Boston. Casi siempre se busca un punto medio.

Pero para llegar a ese punto medio, no puedes hacerlo todo junto.

El efecto de interferencia

No estamos hechos para hacer multitasking, tanto fuera como dentro de nuestro entrenamiento.

No podemos leer con atención un libro de física y al mismo tiempo preparar una rica cena. Bueno, técnicamente si lo podemos hacer, pero es probable que no recordemos nada del libro y que el pollo que estamos cocinando termine quemado.

De la misma forma, nuestro cuerpo tampoco puede entrenar para dos cosas totalmente distintas y obtener máximos resultados.

Entrenar simultáneamente para fuerza y resistencia aeróbica produce un resultado mediocre, comparado con entrenar para cada uno por separado (1,4).

Hacer ambas al mismo tiempo resulta en menos hipertrofia, fuerza y potencia muscular— la última siendo la más afectada (3).

A esto se le conoce cómo el efecto de interferencia.

Se debe a un diferente reclutamiento de neuronas, una activación de diferentes fibras musculares, pero más importante, a un distinto señalamiento a nivel celular (2,3).

Cada tipo de ejercicio activa y/o suprime genes y vías de señalización celulares específicos (1). El entrenamiento con pesas te da una señal y cardio te da otra totalmente diferente.

El primero le dice a tus células que sinteticen proteínas para que crezcas y te hagas más fuerte. El segundo les dice que mejoren su maquinaria metabólica para que proceses más oxígeno.

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Imagen obtenida de (1).

Después de una sesión de entrenamiento con pesas, ocurre una rápida activación de genes involucrado en el crecimiento muscular que alcanzan un pico 4-6 horas después del ejercicio (1). Sin embargo, la activación de la síntesis de proteínas puedes durar hasta 24-36 horas (11).

Si haces cardio después de levantar pesas, básicamente le estás diciendo a tu células que hagan un giro de 360 grados y que se vallan por otro camino. El resultado es aminorar el crecimiento muscular inducido por el levantamiento con pesas (3,7).

Es como un switch. Hacer pesas lo gira hacia un lado y hacer cardio hacia el otro.

Que tan grande será el efecto dependerá de la frecuencia y duración del ejercicio aeróbico (3). Entre más cardio hagas, menos músculo, fuerza y potencia obtendrás.

Uno-dos por semana no parece tener efecto muy grande sobre estas variables. De tres días por semana en adelante el grado de interferencia es mayor, llegando a su máximo a los 4 días semanales— especialmente en hipertrofia.

Y entre más larga sea cada sesión de entrenamiento de cardio, peor. El efecto es mayor cuando dura alrededor de 50-60 minutos— especialmente en potencia.

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Imagen obtenida de (3).

En otras palabras, entre más minutos por día y más días por semana hagas cardio, tus ganancias en masa muscular, fuerza y potencia se verán gravemente afectadas.

No hay disputa. Vas a obtener la adaptación de lo que más practiques.

¿Cómo evitar el efecto de interferencia?

Afortunadamente, el efecto de interferencia del ejercicio aeróbico es específico a las partes musculares que entrenes (3,6). No es un efecto en todo el cuerpo.

Por ejemplo, correr no interfiere mucho en el press de banca, pero sí en la sentadilla y peso muerto.

Así mismo, el efecto de interferencia es mayor cuando se práctica ejercicio aeróbico al correr, pero el efecto no es tan grande cuando se practica ciclismo.

Lo mismo ocurre cuando se practica cardio de alta intensidad como HIIT. Al parecer no interfieren con tus ganancias de fuerza y masa muscular (3,5). Esto se puede deber a que el reclutamiento neuronal es similar al entrenamiento con pesas intenso.

Estos datos no dan un idea de cómo organizar nuestro entrenamiento para sacarle el máximo provecho a cada modalidad de ejercicio.

Organizando tu entrenamiento

Estoy seguro que empleas algo cardio y pesas en tu programa de entrenamiento. Cómo lo organizas tendrá un impacto en los resultados que deseas obtener.

Tienes 4 opciones:

  1. Hacer las dos en la misma sesión de entrenamiento.
  2. Hacer uno en la mañana y otro en la tarde o noche.
  3. Hacerlos en diferentes días.
  4. Hacerlos en diferentes ciclos de entrenamiento.

Cual escojas dependerá de tu prioridad en éste momento y de tu disponibilidad de tiempo para entrenar.

¿Cuál es tu prioridad?

Primero es lo primero.

Antes de decidir como organizar tu entrenamiento, debes de saber que es lo que quieres lograr. ¿Quieres aumentar masa muscular, desarrollar de fuerza, quemar grasa u obtener acondicionamiento aeróbico?

Tal vez quieres un poquito de todas, y eso es aceptable. ¿Pero cual es la más importante para ti en este momento? Solamente puedes escoger UNA meta.

Lo que escojas determinará qué tanto cardio haces— si es que en realidad lo necesitas.

Aumento de masa muscular y fuerza

Seré corto y conciso: no necesitas hacer ejercicio aeróbico para alcanzar esta meta. Haz al entrenamiento con pesas tu prioridad número uno.

¿Quieres evitar el aumento de grasa y/o mantener tu condición física? Excelente, sigue las siguientes recomendaciones.

1. Camina. Así es, camina. No suena sexy, pero funciona. Úsalo como recuperación activa en tus días de descanso. Quemarás algo de calorías sin enviarle señales equivocadas al cuerpo que interfieran con tus ganancias de masa muscular y desarrollo de fuerza. Si decides correr, minimízalo. Hacer 1-2 sesiones por semana de 20-30 minutos no tendrá un efecto negativo.

2. Si quieres aumentar tu masa muscular en piernas, usa la bicicleta estacionaria. Puede ayudar en el crecimiento muscular de tus cuádriceps (8). Haz sesiones de HIIT al final de tus sesiones de pierna o en tus días de descanso. Entre diez a quince minutos es suficiente. Recuerda que más no siempre es mejor.

3. Haz modalidades de cardio que utilicen grupos musculares diferentes a los que entrenaste con pesas ese día o a los que vas a entrenar el siguiente día. De esta manera se minimiza la interferencia.

Digamos que entrenaste pierna y quieres hacer algo de acondicionamiento después de tu sesión de pesas. Una buena opción es utilizar cuerdas de batalla o pelotas medicinales.

httpv://www.youtube.com/watch?v=R5ARFo5kZj8

Si entrenaste el tren superior, puedes utilizar la bicicleta estacionaria, saltar la cuerda o hacer sprints. Si entrenaste cuerpo completo, es mejor caminar o dejar alguna modalidad de HIIT para tus días de descanso.

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Cardio y Pesas – Aumento de masa muscular y fuerza

1. Camina. Si decides correr, limítalo a 1-2 sesiones por semana de 20-30 minutos.

2. Haz HIIT en la bicicleta estacionaria si tu meta es aumentar masa muscular en piernas.

3. Haz modalidades de HIIT que utilicen grupos musculares diferentes a los que entrenaste ese día o a los que vas a entrenar el siguiente día.

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Quema de grasa

Para obtener esta meta las cosas son mucho más flexibles. El punto es quemar calorías, mientras mantienes (o incluso aumentas un poco) tu masa muscular y fuerza.

Esto es lo que podemos hacer algo al respecto.

1. Una vez más, haz el entrenamiento con pesas tu prioridad. Cómo ya sabes, es muchísimo mejor para quemar grasa que cardio.

2. Haz ejercicio aeróbico de baja intensidad después del entrenamiento con pesas. Algo que la mayoría de las personas ya están haciendo.

La quema de grasa y el gasto energético es incrementado cuando cardio es precedido por el entrenamiento con pesas (4,9). Esto se puede deber a que el entrenamiento con pesas tiene la capacidad de movilizar una gran cantidad de grasa, más no quemarla. Al hacer cardio después, te encargarás de quemar la grasa ya movilizada debido a que es su principal fuente de energía (10).

Con 20-30 minutos es más que suficiente.

3. Lo demás lo dejo a tu gusto. Haz sesiones de HIIT de cualquier modalidad después de tu entrenamiento con pesas o resérvalo para tus días de descanso.

Si es después de hacer pesas, 10 minutos es suficiente. En tus días de descanso puedes hacer entre 10 y 20 minutos.

4. No olvides tu dieta.

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Cardio y Pesas – Quema de grasa

1. Haz el entrenamiento con pesas tu prioridad.

2. Haz cardio de baja intensidad después de tu entrenamiento con pesas.

3. Haz la modalidad de HIIT que gustes después de entrenar o en tus días de descanso.

4. No olvides tu dieta.

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Acondicionamiento aeróbico

Esto va para aquellas personas cuya meta es mejorar en carreras de corta, mediana o larga distancia.

1. Entrena con pesas dos veces por semana. Te hará correr mejor y evitar lesiones.

2. Si tienes que correr y levantar pesas en un mismo día asegúrate de espaciarlos al menos 6 horas, de preferencia ocho. Haz cardio en la mañana y en la tarde/noche continuas con el entrenamiento con pesas.

3. Si tienes que correr y leventar pesas en la misma sesión de entrenamiento, haz cardio primero. Se ha encontrado que da los máximos beneficios en capacidad aeróbica y resistencia cuando se hace de ésta manera (12).

Eso es todo. Hablar a detalle de cómo mejorar tu desempeño al correr tendrá que ser para otro artículo.

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Cardio y Pesas – Acondicionamiento aeróbico

1. Entrena con pesas 2 veces por semana.

2. Si es en el mismo día, haz cardio en la mañana y pesas 6-8 horas después.

3. Si es en la misma sesión de entrenamiento, haz cardio primero y pesas justo después.

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¡Cicla tus prioridades!

En lugar de tratar de lograr todo al mismo tiempo, enfócate en una sola meta a la vez.

Organiza tu entrenamiento en el que 3 meses te concentres en desarrollar fuerza exclusivamente. Olvídate de cardio por un rato o si acaso hazlo esporádicamente para mantener tu condición.

Después te enfocas otros 2-3 meses en quemar grasa mientras mantienes la fuerza que obtuviste en el ciclo pasado.

Si es algo que deseas, ahora te puedes concentrar en mejor tu acondicionamiento aeróbico para bajar tus tiempo en los 5 y 10K.

Solamente tu conoces tus prioridades.

Lo único que necesitas hacer es escoger una a la vez para obtener los máximos resultados posibles, y no obtener adaptaciones mediocres por querer hacer todo al mismo tiempo.

No hay prisa, tienes muchos años para entrenar. No te quieras comer al mundo en un instante.

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  1. Hawley, J. a. (2009). Molecular responses to strength and endurance training: are they incompatible? Applied Physiology, Nutrition, and Metabolism = Physiologie Appliquée, Nutrition et Métabolisme, 34(3), 355–61.
  2. Nader, G. a. (2006). Concurrent strength and endurance training: from molecules to man. Medicine and Science in Sports and Exercise, 38(11), 1965–70.
  3. Oenneke, J. E. P. L., & Nderson, J. O. D. Y. C. A. (2012). Concurrent Training: A Meta-Analysis Examining Interference of Aerobic and Resistance Exercises. Journal of Strength and Conditioning Research, 26(8), 2293–2307.
  4. Kang, J., Ph, D., Ratamess, N., & Cscs, D. (2014). Which comes first? Resistance before aerobic exercise or vice versa? American College of Sports Medicine, 18(1), 9–14.
  5. Souza, E. O. De, Tricoli, V., Roschel, H., Brum, P. C., Bacurau, A. V. N., Ferreira, J. C. B., Ugrinowitsch, C. (2012). Molecular Adaptations to Concurrent Training. International Journal of Sports Medicine, 473, 0–6.
  6. GRAVELLE, BRENT L.; BLESSING, D. L. (2000). Physiological Adaptation in Women Concurrently Training for Strength and Endurance. Journal of Strength and Conditioning Research.
  7. Babcock, L., Escano, M., D’Lugos, A., Todd, K., Murach, K., & Luden, N. (2012). Concurrent aerobic exercise interferes with the satellite cell response to acute resistance exercise. American Journal of Physiology. Regulatory, Integrative and Comparative Physiology, 302(12), R1458–65.
  8. Lundberg, T. R., Fernandez-Gonzalo, R., Gustafsson, T., & Tesch, P. a. (2013). Aerobic exercise does not compromise muscle hypertrophy response to short-term resistance training. Journal of Applied Physiology (Bethesda, Md.: 1985), 114(1), 81–9.
  9. Kang, J., Rashti, S. L., Tranchina, C. P., Ratamess, N. A., Faigenbaum, A. D., & Hoffman, J. R. (2009). Effect of preceding resistance exercise on metabolism during subsequent aerobic session. European Journal of Applied Physiology, 107(1), 43–50.
  10. Goto, K., Ishii, N., Sugihara, S., Yoshioka, T., & Takamatsu, K. (2007). Effects of resistance exercise on lipolysis during subsequent submaximal exercise. Medicine & Science in Sports & Exercise, 39(2), 308–315.
  11. MacDougall, J. D., Gibala, M. J., Tarnopolsky, M. A., MacDonald, J. R., Interisano, S. A., & Yarasheski, K. E. (1995). The time course for elevated muscle protein synthesis following heavy resistance exercise. Canadian Journal of Applied Physiology, 20(4), 480–6.
  12. Chtara, M., Chamari, K., Chaouachi, M., Chaouachi, a, Koubaa, D., Feki, Y., … Amri, M. (2005). Effects of intra-session concurrent endurance and strength training sequence on aerobic performance and capacity. British Journal of Sports Medicine, 39(8), 555–60.

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