Sobre Guillermo Muñoz

Hola, soy Guillermo.

Aunque desde que tengo memoria la gente me conoce como Willy. Permíteme hablar un poco sobre mi mismo.

Mi historia

Pensaba que quería ser médico. Llevaba dos años y medio en la universidad, tenía excelentes notas y el futuro pintaba bien. Después de un verano en Australia me di cuenta que ese camino no era lo que deseaba. Era la primera vez que me aislaba de mi pequeño mundo. Sin celular y sin computadora, tenía mucho tiempo para pensar.

Descubrí lo que no quería hacer, más no lo que sí quería.

Después comencé a trabajar como entrenador personal debido a que siempre me la pasaba leyendo cosas sobre el tema para ayudarme a mi mismo.

Si lo hice para mi, seguro podía ayudar a alguien más.

Y así fue.

Encontré gratificante el hecho de hacer un cambio positivo en la vida de otra persona y es lo que sigo haciendo.

Datos curiosos de mi

Me gusta leer mucho. Y si es con una rica taza de café, mejor. Lo que leo va desde temas relacionados con ejercicio y nutrición, hasta pscicología y filosofía. Lo que más me interesa es conocer más sobre cómo funciona el cuerpo y la mente humana.

Una de las cosas que más disfruto es estar bajo el agua. Hay algo íntimamente relajante de ello que no puedo describir en palabras. Nunca he estado en el espacio, pero se siente cómo tal.

Vivo con mi perro Criollo–  una combinación de schnauzer con chihuahua. Es adoptado. No es el más bello, pero tiene buen corazón.

Me encanta la menta– té de menta, chocolate de mente, nieve de menta, todo de menta.

Uno de mis artistas favoritos es John Mayer y no me avergüenzo en decirlo. También toco la guitarra. No soy un Jimi Hendrix, pero te puede entretener durante una fogata. Nomás no me preguntes que cante. Quiero mantener a tus tímpanos en óptimo estado.

¿Por qué escribo?

Está página nació por dos razones.

Uno, para transmitirte mis conocimientos y experiencias con el fin de que los puedes aplicar en tu vida.

Y dos, para aprender. Aprendo más cuando enseño. Escribir me ayuda a darle sentido al enredo que tengo en mi cabeza. Así que los dos salimos ganando.

No tengo todas las respuestas. Y, sinceramente, sigo averiguando las cosas conforme recorro el camino.

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